El miedo a un verdadero cambio reflejado el castigo y la imparcialidad.

Publicado: octubre 22, 2010 de andresoviedo en Audiencias y Procedimiento Penal

El derecho tiene entre sus principales funciones la de ordenar las sociedades mediante la imposición de penas a los individuos que actúen de manera  contraria a las normas de comportamiento establecidas en la sociedad. Sin embargo, dentro de una sociedad como la colombiana, marcada por la violencia, la exclusión social y dificultades económicas el derecho se convierte en una herramienta netamente sancionatoria y que sostiene y alimenta el mismo sistema causante de la anterior realidad.

En el día 20 de octubre de 2010 estuvimos visitando los juzgados penales ubicados en la calle 19 con carrera 30. Un ejercicio interesante para todo estudiante de derecho, pues en teoría  es necesario informarse sobre la efectividad de la justicia en el país, la imparcialidad y pulcritud del código penal colombiano, la sabiduría de los jueces y colegas que ejercen en el ámbito penal.  Fue una visita sinceramente interesante, nos permitió conocer de cerca el sistema penal colombiano pero a la vez nos develó las inconsistencias que pueden existir entre los textos que dicen ser ejemplo para el mundo, y la práctica en los tribunales del sistema de justicia.

Es importante destacar es que como lo dice Manuel Iturralde, las personas que terminan en la cárcel son en su mayoría hombres con pocas posibilidades de acceso a la educación y al empleo, pertenecientes a una clase urbana económica y socialmente marginada. De las tres audiencias que presenciamos nos sorprendió que ninguno de los acusados fuera una mujer o un hombre con buenas condiciones económicas y sociales, eruditos ni de mayor prestigio en la sociedad.

La audiencia que mejor nos permite apreciar la brecha sobre la cual estamos hablando  es la de un hombre acusado por acceso carnal violento y homicidio, a quien ya se le habían imputado los anteriores cargos y en ese momento se estaba llevando a cabo la actividad probatoria. Los artículos del código de procedimiento penal  1,2 y 4 aseguran la dignidad humana, la libertad y la igualdad al reo en un proceso penal, lo cual en mi opinión es evidente en las audiencias observadas. Sin embargo los artículos 5 ,7 y 8 del mismo código aseguran la imparcialidad, la presunción de inocencia y la defensa en el proceso penal para todos los acusados, tema sobre el cual nos quedan varias dudas en la aplicación de dichos artículos.

Las formalidades del proceso penal se cumplen a cabalidad, sin embargo durante la audiencia se puede percibir un aire de culpabilidad sobre los acusados y que afecta a todos los actores del proceso.  Los jueces, en teoría, deben decidir, escuchar a las partes y dar la sentencia dentro de un marco de imparcialidad pero en ocasiones la forma de vestir de las personas, las condiciones económicas y sociales, el lugar de proveniencia e incluso la intuición del juez formada por los anteriores factores pueden llegar a afectar la decisión final. La presunción de inocencia es de igual manera un factor que se ve vulnerado, pues la cantidad de acusados que son detenidos por  asegurar su asistencia a las audiencias es muy elevada, lo cual indica que a pesar de que toda persona es inocente mientras no se demuestre lo contrario, la sospecha sobre la culpabilidad de los acusados  está presente y es ocultada en el interés de asegurar la asistencia a las audiencias.

De igual manera el derecho a la defensa, se cumple de en su formalidad, pues  los acusados que no tienen la capacidad económica para conseguir su propio abogado cuentan con un defensor asignado por el estado colombiano. Pero el mismo aire de culpabilidad del cual habíamos hablado antes puede llegar a afectar al defensor  y llevarlo a que no cumpla a conciencia su función. Todo esto acompañado por la evidente falta de preparación académica de la mayoría de los abogados defensores designados por el estado.

En conclusión, todos los actores del proceso penal deben tomar conciencia sobre el papel fundamental que cumplen en la vida de los ciudadanos colombianos y deben reflejar la manera excelente como se han hecho los códigos  en el ejercicio del derecho y su función de dar orden a las sociedades, deben además apartarse de los prejuicios sociales y tomar en cuenta la realidad colombiana para así lograr un sistema de justicia verdaderamente eficaz e imparcial.

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