El recomendado del día: DIOS O EL PRÓJIMO por Eduardo Escobar

Publicado: septiembre 7, 2010 de da1121rincon en Crítica y pensamiento.

Tomado del periódico El Tiempo. Domingo 5 de septiembre de 2010.

Hace años, Richard Dawkins alborotó el mundo con su campaña: “Probablemente Dios no existe, disfruta tu vida”, que el autor de El gen egoísta inscribió en buses de Londres y Barcelona. Pero el escándalo se disolvió entre otros espantos peores que la declaración humorística de un científico. Gaza e Irak. Y los incendios propios de la temporada.

La polémica acaba de ser renovada por Stephen Hawking. Al afirmar en su último libro que Dios es una hipótesis inútil para la comprensión del Universo. Alguna vez hice un chiste malsano que expresa un hecho intrigante. La ciencia moderna, dije, está amojonada por los nombres de Galileo que dijo que sin embargo se mueve, y de Hawking que sin embargo no se mueve. Dios es un ironista. E hizo nacer a Hawking el 8 de enero de 1942, día del tricentenario de la muerte del otro.

El de Pisa prefirió conservar su vida frente a los brujos del Vaticano y se retractó. El oxoniense, contra sus afirmaciones escandalosas, es considerado uno de los mayores genios de la humanidad junto a Newton y Einstein. Los mismos de cuyos sueños surgieron, la fantasía de lo material como lo entendemos hoy. Y el monstruo de la bomba que nos mantiene en vilo suspendida sobre nuestras cabezas por obra y gracia de los perros de presa del militarismo judeocristiano. Hoy tan perturbados por la posibilidad de que los imanes de Alá se hagan con el horno satánico que ellos probaron en el Japón en 1945.

El hombre moderno enemistó el saber con la sabiduría. Algunos creen que la falta de Dios nos trajo a este lugar descorazonador. Pero por desgracia la violencia estuvo unida a la idea de la divinidad desde la orgía de sangre de Moisés, cuya crónica es el Pentateuco, hasta las cruzadas de Roma contra cátaros y musulmanes y la Inquisición. El terrorismo de izquierda en Occidente tiene origen en cierto fundamentalismo de estirpe judaica. Lo mismo que el de derecha. Carlos Castaño y Pinochet eran unos canallas que a veces se purificaban en la eucaristía y consultaban los terrores de su intimidad con los purpurados de su iglesia. Y George Bush, hijo, se sintió encargado por Dios para desatar el infierno en Irak en su Santo Nombre. George, ve y combate a los terroristas, dijo el nefasto inquilino de la Casa Blanca que le dijo el Señor. Y él atendió el oráculo: son inolvidables esos niños mutilados entre gasas purulentas en los hospitales iraquíes, y esas mujeres y esos hombres que huyen entre las llamas de Bagdad de los bombarderos de la cristiandad.

Muchos horrores vienen menos de la ausencia de Dios que de un exceso de Dios. Menos de los pobres ateos con sus vicios intelectuales que de sus fieles con sus prístinos himnos. Bush, Ben Laden y los belicosos rabinos de Jerusalén hacen pensar que no son los pecados capitales los que vuelven tan peligrosas a veces a las personas sino una patológica obsesión de pureza y la arrogancia de la verdad. Fernando González escribió con razón: tan bueno es Dios que me inspiró que lo negara. El místico alemán Eckhart pedía a Dios que lo salvara del deseo de Dios. Y el judío Bashevis Singer dijo que la verdadera religión toca más con las relaciones que mantenemos con el Otro que con los deberes con Dios más fáciles de cumplir. La caridad debería primar sobre la fe. Pero es más fácil matar en nombre del Bien. Truman Capote observó que todos los criminales que conocía creían en Dios, y tenían un tatuaje en alguna parte.

La palabra ateo oculta una mística nobleza. Según Ernst Bloch fue inventada por Nerón para los primitivos cristianos que se negaban a adorarlo. Vigorosamente insatisfecho y abierto, tan poco nihilista a pesar de su negación, el ateísmo es nuestra porción mejor, el coraje moral de vivir y trascender en un nuevo espacio prometeico-piadoso, escribió Bloch. Y, claro, fue acusado de ceguera por los creyentes. Borges, que no fue un ciego figurado, dijo algo que puede aducirse en su defensa: conozco muchas personas que ven, y que no son particularmente felices o sabias. 

 

Eduardo Escobar

 

Tomado del periódico El Tiempo. Domingo 5 de septiembre de 2010. Dios o el prójimo de Eduardo Escobar.

http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/eduardoescobar/dios-o-el-projimo_7894905-1

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