FRENTE A FRENTE

Publicado: septiembre 5, 2010 de da1121rincon en Ley Anti-Tabaco

La realidad es la expuesta en los periódicos, la que los medios de comunicación divulga… ¿La que está escrita? Hoy, hice algo diferente… Se podría decir que la realidad es la verdad general actual pero ¿Por qué nadie está de acuerdo? Porque todos tienen una propia… Y si unos pocos divulgan la suya a través de medios de comunicación, ¿Será que esto atrapa los intereses y verdades de toda la comunidad colombiana?

La realidad que nos exponen viene a ser una ilusión que sólo es entendida por quién la escribió… ¿Dónde quedan los demás?

Al ser consciente de una posible generalización frente a todas esas ideas que surgían… Salí sola a caminar a los parques y a recorrer las calles de una ciudad “fría” y “caliente”. Tratando  de quitarme mi ropa de marca, almorcé en un restaurante comunitario… Hay muchas cosas por ver aún… ¿La máscara  de Bogotá es tan creíble o la de la ley es tan eficaz…?

Decidí encuestar a un total de 77 vendedores ambulantes y hablar con ellos unos minutos para comprender sus realidades. Sorprendida quedé con muchas respuestas, con la ignorancia, rebeldía y con cada sonrisa y mirada llena de picardía… En Colombia, la cual ellos denominan con palabras poco dulces al oído.

Después de oír numerosas frases despectivas sobre mi país, el cual francamente está condenado (no tiene defensa alguna), recogí  las palabras más bonitas para encarnar su sentir en una frase con términos un poco mejores a los usados, aunque totalmente inapropiados, pero como en este país, a nuestra manera, nos gusta ir contracorriente, importa poco… “Estamos jodidos en esta tierra corrupta apodada Colombia”.

Encuesta:

  1. ¿En promedio, que vende usted más al día, las cajas de cigarrillo o los cigarrillos por unidad?
  2. ¿Cuál es la población a la cual que más vende? (Hombres, mujeres adultos, jóvenes).
  3. ¿Usted Conoce la ley que prohíbe vender cigarrillos por unidad? – Frente a una respuesta negativa, les expliqué en que consistía la Ley 1335 de 2009
  4. ¿Usted si piensa aplicar la Ley 1335 de 2009? ¿Usted cree que es posible aplicarla?

Aclarando que de esos 77, 15 después de haberles mencionado el tema de mi encuesta me respondieron amablemente que no iban a decir ni una palabra sobre el asunto y otros 9 me insultaron mientras me preguntaban: ¿Quién te mando…?, ¿Para quién trabajas…?, etc.  Se dieron los siguientes resultados:

  • Mayor venta de cigarrillos…

Ésta respuesta, era más que esperada. Los vendedores ambulantes venden un aproximado de 6 cajas al día de cigarrillos, pero no por caja sino por unidad.

Si cada caja de cigarrillos contiene 20 unidades. Ellos están vendiendo alrededor de 120 cigarrillos diarios.

Cada caja tiene un costo aproximado de 5000 pesos colombianos. Y los cigarrillos por unidad tienen un costo de 300 o 400 pesos colombianos. Al hacer cuentas las ganancias que obtiene cada vendedor es muy cómoda.

  • Género al que más vende cigarrillos…

  • Conocimiento superficial de la Ley 1335 de 2009.

Una respuesta que llamo mí atención fue:

–          “Si. La conozco. Vi algo sobre eso el año pasado por las noticias. Pero, creo que no ha entrado en práctica. Ojalá no entre… Ojalá no.”

  • Aplicaría la ley…

Algunas respuestas que vale la pena mencionar:

–          “No la aplicaría y no creo que sea posible aplicarla”.

–          “Si. Cumpliría la ley pero implicaría no vender por las ganancias”.

–          “No aplicaría esa ley. Lo tendría guardado y promovería la venta por unidad a escondidas… Igual, el cliente la seguiría pidiendo y eso da platica con la que sostengo en gran parte a mi familia”

–          “Eso no sirve. Como todo en este país. No se va a aplicar. Nos tocaría a punto de Chanchullos o dejar de vender y no llevar nada a la casa”.

Después de realizar dicha encuesta en Bogotá me encontré frente a frente con una discusión interior sobre la eficacia de las leyes.

A pesar de que la ley debería ser lo que la gente considera moralmente debido o lo que se debe hacer porque usted como persona está obligado a cumplirlas por el hecho de vivir en cierto territorio, las personas consideran las leyes una máscara de la corrupción colombiana a disposición de unos pocos poderosos.

Se supone que el derecho evita dejarnos caer en la ley de la selva, la del más fuerte, según lo expone Kelsen[1]. Pero si una comunidad productora no considera necesario el cumplimiento de una ley debido a que va en contra de sus intereses o porque considera su país corrupto… Y sin importar su obligación a cumplirla como ciudadano y persona, ni como sea visto moralmente por la sociedad, siguen jugando con la ley sin el más mínimo remordimiento.

Si la ley es cumplida por los funcionarios del Estado el cumplimiento de los demás vendrá seguido a estos actos[2]. Pero, cuando las leyes van dirigidas principalmente al beneficio de las grandes empresas, arrasando el comercio de las pequeñas entidades independientes que sobreviven de la posibilidad de trabajo que les quieren quitar, el incumplimiento de las leyes por parte de dicha comunidad será evidente ya que no les conviene llevarla a cabo.

Todo lo expuesto me recuerda la eficacia simbólica y la eficacia instrumental mencionada por Mauricio García Villegas[3].

Eficacia simbólica: Se puede considerar una estrategia, incluso política, mediante la cual se envía un mensaje muy poderoso de cambio y esperanza a la sociedad, con el fin de calmar la rebeldía de las personas. Así, se busca regular el comportamiento, usando el Derecho, por ejemplo, para enviar mensajes sobre lo que es legal y lo que no. Valiéndose del supuesto de que el Derecho moldea conductas. A raíz de lo anterior, se genera la percepción de que el mundo es más justo y se aplica a todos.

La eficacia simbólica implica la idea de discurso (la retórica la promueve). Sin embargo, aunque es conveniente para ciertos intereses políticos, puede ser un cuchillo de doble filo ya que la sociedad también puede usarla a su beneficio.

Eficacia instrumental: Se da si la gente recibe el servicio. Es decir, si la norma es cumplida.

La eficacia instrumental considera la norma como un instrumento para alentar o no incentivar cierta conducta. En otras palabras, usa el Derecho como un medio por el cual llegar a un fin específico, el cual consiste en promover un acto humano o por el contrario sancionarlo para que ésta no se siga cometiendo. De esta manera, se altera la conducta humana.

En general, las personas cumplen las leyes por 2 motivos:

  • Por costumbre.
  • Por miedo: al castigo que nos puede llevar el incumplimiento de alguna ley, al daño personal o por el miedo al rechazo social (las normas son cumplidas en ocasiones por cortesía, es decir, por la negativa moral de la sociedad frente al incumplimiento).

La Ley 1335 de 2009: “Disposiciones por medio de las cuales se previenen daños a la salud de los menores de edad, la población no fumadora y se estipulan políticas públicas para la prevención del consumo del tabaco y el abandono de la dependencia del tabaco del fumador y sus derivados en la población colombiana”[4]. Es cierto, que ésta Ley conlleva un fin necesario para la sociedad. El problema consiste no en todo lo expuesto en dicha Ley sino, en palabras simples, en una parte de la misma, la cual prohíbe que los vendedores ambulantes vendan cigarrillos por unidad.

Lo cual, según se evidencia con los resultados de la encuesta no es conveniente para los vendedores ambulantes.

Así, Mauricio García Villegas dice: “La teoría política debería interesarse más por el análisis de las razones que la gente tiene para cumplir, pues ellas tienen incidencia en la vida cívica y democrática de un país”[5].

Independientemente del fin de la Ley 1335 de 2009, la cual busca cuidar y velar por la juventud colombiana, el hecho de que se prohíba la venta de cigarrillos por unidad no tiene una acción directa frente a la disminución del consumo de tabaco. Si un menor de edad puede conseguir el dinero para comprar un cigarrillo, encontrará la manera de adquirir el restante para comprase una cajetilla. Por ende, en este caso, los menores de edad, en realidad, no se ven afectados como para pensar dos veces antes si comprar o no cigarrillos…

Ese discurso sobre respaldar al menor de edad puede ser muy bueno pero el hecho de vender cigarrillos por cajetilla o por unidad no hace frente a dicho problema.

Entonces, ¿A quién le conviene la venta de cajas de cigarrillos más que la venta por unidad? Sólo piénsalo…

El día que los tomen en cuenta… Frente a frente… Quítate esa venda, abre los ojos y dale la cara a la realidad. Sólo si te atreves.

Dianny Alejandra Rincon Garavito

201013786


[1]Teoría pura del Derecho. Hans Kelsen.

[2]GARCÍA, Mauricio. NORMAS DE PAPEL. La cultura del incumplimiento de reglas. Introducción: La cultura del incumplimiento de reglas. Página 40. “El incumplimiento de reglas por parte del Estado es visto desde la sociedad como una justificación para el desacato de la gente”.

[3]GARCÍA, Mauricio. PENSAR A FOUCAULT. Capítulo 13. Discurso y poder en el derecho.

[4]Ley 1335 de 2009. http://www.secretariasenado.gov.co/senado/basedoc/ley/2009/ley_1335_2009.html

[5]GARCÍA, Mauricio. NORMAS DE PAPEL. La cultura del incumplimiento de reglas. Introducción: La cultura del incumplimiento de reglas. Página 39.

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