Ley anti-tabaco: Su eficacia

Publicado: septiembre 4, 2010 de ginnochaparrosilva en Ley Anti-Tabaco

El congreso de la república emitió el 21 de julio de 2009, la ley 1335 de 2010 la cual contribuye “a garantizar los derechos a la salud de los habitantes del territorio nacional, especialmente la de los menores de 18 años de edad y la población no fumadora, regulando el consumo, venta, publicidad y promoción de los cigarrillos, tabaco y sus derivados, así como la creación de programas de salud y educación tendientes a contribuir a la disminución de su consumo, abandono de la dependencia del tabaco del fumador y se establecen las sanciones correspondientes a quienes contravengan las disposiciones de esta ley”.

Esta ley entró en vigor el 21 de julio de 2009, sin embargo se dio un periodo de vacancia para algunos artículos como: 3°, 14°, 15°, 16° y 17°.  El artículo que nos compete en esta columna es el artículo tercero el cual prohíbe de manera expresa la venta de cigarrillos por unidad. En relación a este artículo se puede hacer una observación de la realidad que implica esta disposición. Hubo una reacción social bastante particular acerca de esta disposición, por el lado público se tienen ciertas reacciones de  tipo institucional, que se preparan para asegurar el cumplimiento de la norma. Por el lado privado identificamos tres sectores de reacciones, las reacciones gremiales o de los fabricantes de cigarrillos (proveedores), los comercializadores y los consumidores.

Las reacciones gremiales o de los productores fueron todas aquellas medidas que adoptaron las empresas productoras de tabaco y sus derivados, en respuesta a la nueva ley. Por ejemplo se han visto desde su promulgación, nuevas partes en la etiqueta o envoltura de las cajetillas. Por supuesto ello atiende al artículo 13°, que obliga a los fabricantes a incluir publicidad acerca del daño que causa el consumo de cigarrillo. Ello ha derivado en una gran cantidad de imágenes muy desagradables en las cajetillas, de los peores casos de cáncer, impotencia y otras.

Las reacciones de los consumidores son aquellos cambios en la conducta de las personas tendientes a cumplir la norma, como por ejemplo que los menores no vuelvan a comprar cigarrillos o que se disminuya el consumo en general de la población. Pero en esta entrada vamos centrarnos en las reacciones de los comercializadores, en aras de proveer una perspectiva de la  eficacia instrumental y simbólica de esta norma. Ello se debe a que son de más fácil acceso para encuestarlos en cualquier establecimiento público y también a que el artículo 3° está dirigido en mayor medida a los comercializadores.

Para ello hicimos una pequeña encuesta en un centro comercial del norte de la ciudad (San Pedro plaza), en 6 de sus establecimientos públicos, para observar cuales fueron las reacciones de esta parte de la población acerca de esta ley.

Audio:

La primera pregunta fue si se le vendían cigarrillos a menores de edad, a los cuál todos los establecimientos respondieron negativamente pero también se les preguntó por los motivos que los inhibían de vender tabaco a menores, a los cual 4 establecimientos dieron razones de tipo moral y solo 2 dieron razones eminentemente legales o de sanciones para no vender a menores. Aunque no es una encuesta muy grande si podemos ver que un centro comercial atiende gran cantidad de población y es importante ver como la mayoría de establecimientos no venden a menores por razones morales. También es importante mencionar que los entes comercializadores pueden influir en  la conducta de los consumidores, es decir que tienen cierto grado autoridad sobre las personas, en tanto acaten las normas y así permitan o desalienten la conducta del consumidor.  Sobre lo cual profundiza Mauricio García Villegas.

La segunda pregunta estuvo más relacionada con el 3° artículo, el cual nos atañe y cuestionaba si se vendían cigarrillos por unidad, a los cual casi todos (5 de 6) respondieron que si se vendían por unidad pero las cinco personas confirmaron en la tercera pregunta (¿tiene conocimiento de la ley 1335 de 2009?) que vendían todavía por unidad pero conscientes de que la ley ya lo prohíbe pero no ha entrado en vigencia. Esto es debido a que no toda la población se entera por el diario oficial de las nuevas normas, si no que se enteran de las normas por sus relaciones comerciales diarias. En una de las entrevistas se ve que el comercializador se enteró por que el proveedor de cigarrillos se encargo de informarle de la ley para no perjudicar  “el negocio” o evitar sanciones.

También es importante mencionar que ninguna de las personas se mostro en desacuerdo con la norma, pero también tiene que ver con que se cumple en su mayoría por razones morales. Esto quiere decir que la ley a mi parecer poca eficacia simbólica, en la medida en que la conciencia de la población no  se cambió por la ley como tal, sino que ya había en la mayor parte de la sociedad razones de tipo moral para cumplir determinada conducta. Sin embargo había una minoría indiferente a esta “conciencia social” que insistía en este tipo de conductas.

En conclusión podemos ver que esta norma conllevo a una óptima eficacia instrumental pero a mi juicio no necesariamente conllevo a una buena eficacia simbólica.

Ginno Chaparro Silva (201012539)

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